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15 de 365: Sincronicidad

Cuando empecé a dar clases a estudiantes debo confesar que no estaba consciente de la complejidad del oficio de profesor.   Sé es joven y tienes mucha energía para exteriorizar y muy poca visión para reconocer verdaderos talentos propios, sobretodo si se presentan cuando no los esperabas.  Sigo siendo profesora porque me gustó esa complejidad que encierra una comunidad de aprendizaje… y pese a la palabra, debo decir que en realidad el aula se convierte en un espacio donde se des-aprende y entonces, realmente somos una comunidad de des-aprendizaje y aprendizaje, una comunidad que funciona en esa dicotomía a ritmos diferentes y, asombrosa e intermitentemente, coincidiendo... como si se tratara de pequeños milagros sociales.
Al pasar de los años, empiezo a ya no echar tanto de menos la juventud que tenía… e implícitamente, esa in-consciencia que, a la larga, rebasa más el perjuicio de detener nuestra reflexión antes que reconfortarnos por unos convenientes ratitos.  En este punto de verdadera consciencia, totalmente cruda- pero no por ello menos bella – empiezo a experimentar vinculaciones inesperadas – pero esta vez muy bienvenidas – que le dan sentido a todo lo que he vivido hasta hoy y que difícilmente se podrá entender con palabras bien articuladas:  el dibujo como sismógrafo sensible de las travesías, el arte como un modo de entender el día a día, las evidencias de una historia como parte de una colección que da valor, la extensión de una vivencia en lo inamovible, la adaptabilidad de la expresión como rasgo de la evolución humana… etcétera… etcétera… etcétera.
Y de pronto, esto se debe volver comunitario, para contagiar el des-prendimiento, el des-aprendizaje, el des-apego de esa juventud atropellada y ya no tan añorada.

Hoy, cuando doy clases a estudiantes, estoy más consciente de la complejidad y la humildad que debo tener para enfrentar que no la sé por completo… y sigue siendo una profesora frente a un grupo.  Ya no tengo la energía que ahora tienen mis estudiantes, pero tengo la visión para reconocer un poco más de talentos propios y ajenos… y de alguna manera, darles la bienvenida, esperando que esa sincronicidad nos encuentre seguido como comunidad, sembrando… cuando es tiempo de sembrar… esperando, cuando es tiempo de esperar… escribiendo, dibujando, hablando…

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